Viajar debe ser un sinónimo de descanso, pero en 2026 los estafadores han refinado sus tácticas para aprovechar la urgencia de los turistas. Desde sitios clonados de Booking y Airbnb hasta falsos agentes de viajes en redes sociales, los fraudes turísticos están en su punto más alto.
Para no ser víctima, la regla de oro es desconfiar de los precios excesivamente bajos y verificar siempre la seguridad de la URL (https). Priorizar los pagos con tarjeta sobre las transferencias directas permite tener un respaldo legal ante reclamos. Informarse y chequear reseñas reales son los mejores escudos antes de dar el "clic" final.