El debate sobre el cierre de supermercados los domingos resurge con fuerza en la agenda nacional y local. Mientras en Buenos Aires el gremio de comercio intensifica la presión para recuperar el descanso dominical, en Mendoza el análisis se divide entre el derecho laboral y el impacto económico.
Referentes como Rubén David advierten que la medida requiere un consenso amplio para no afectar la logística ni el consumo. El trasfondo de la disputa busca equilibrar la calidad de vida de los empleados mercantiles con la competencia frente a los almacenes de cercanía, que verían una oportunidad de reactivación frente a las grandes cadenas.