La búsqueda del "mamífero inmortal" ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en un campo de batalla biotecnológico. Investigadores en medicina regenerativa han puesto el foco en especies como la rata topo lampiña, capaz de vivir diez veces más que un roedor común y resistir al cáncer.
El objetivo actual de los laboratorios no es la inmortalidad absoluta, sino la "senescencia programada": modificar genes para que las células no pierdan su capacidad de reparación. Estos avances sugieren que, aunque ningún mamífero es eterno, la clave para extender la juventud humana está escrita en el ADN de estos animales.