Mendoza se posiciona a la vanguardia de la evidencia científica sobre el uso de cannabis. A través del trabajo conjunto entre el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), el CONICET y la UNCUYO, se impulsa el desarrollo de tecnología de alto nivel para transformar la planta en resinas y aceites de máxima pureza.
Uno de los pilares de este avance es el estudio del "efecto séquito", un fenómeno que sugiere que la interacción de múltiples compuestos de la planta —en lugar de componentes aislados— permite obtener mayores efectos analgésicos y curativos con dosis más pequeñas y menos efectos secundarios. Bajo la Ley 27.350, el sistema científico local busca brindar seguridad y precisión en los tratamientos, alejando el cannabis del prejuicio social y situándolo como un insumo médico de alta precisión.