La idea de dormir profundamente durante un viaje espacial para despertar intacto en otro planeta ya no es un recurso exclusivo de las películas. En su columna para el programa El Interactivo, el periodista Martín Gastañaga detalló cómo la ciencia investiga la hibernación de seres humanos para futuras misiones espaciales.
El objetivo principal es evitar que el cuerpo envejezca durante los larguísimos tiempos que insumiría un viaje interestelar. Además, permitiría reducir el peso de las naves al ahorrar toneladas de provisiones.
Cómo funciona y por qué las mujeres tienen ventaja
El gran obstáculo de la ciencia no es solo inducir el letargo, sino lograr un despertar seguro. Tras descartar cirugías cerebrales, los experimentos actuales se centran en ultrasonidos y fármacos sedantes como la dexmedetomidina, que logró reducir el metabolismo humano en un 20% y el consumo calórico en un 30%.
Un dato sorprendente es que las mujeres tendrían una mejor predisposición natural a la hibernación que los hombres, gracias a factores hormonales que facilitan el éxito de estos experimentos.
Para concretar este avance, los investigadores estudian los mecanismos cerebrales de los osos, animales capaces de pasar seis meses sin comer, moverse ni sufrir atrofia muscular. De replicarse este proceso natural, el impacto psicológico del encierro y el desgaste físico de los astronautas quedarán en el pasado.