La lógica tradicional del ahorro cambió por completo en el mercado automotriz argentino. Tradicionalmente, comprar un usado era la opción más económica para acceder a un vehículo. Sin embargo, la falta de financiación desplomó este nicho: hoy, apenas el 5,8% de las transferencias de usados se realizan en cuotas, obligando al pago en efectivo.
En la vereda opuesta, las terminales automotrices cuentan con un sobrestock de 130.000 unidades y lanzaron planes muy agresivos. Con tasas subsidiadas y promociones, las financieras de las marcas ya manejan el 86% del mercado de los 0KM. Ante esta paradoja, financiar un auto nuevo se convirtió en una alternativa más accesible y conveniente para el bolsillo.