Mendoza guarda en sus rincones historias de velocidad y gloria que el tiempo no ha logrado borrar del todo. Antes del protagonismo absoluto del General San Martín, el Autódromo Los Barrancos, ubicado en el sector oeste de Godoy Cruz, fue el verdadero epicentro de la adrenalina regional. Inaugurado el 21 de marzo de 1971, este trazado se convirtió rápidamente en un emblema para los fanáticos de las "cafeteras" y las grandes competencias nacionales que marcaron una época dorada.
Un circuito de leyenda que cambió el asfalto por la comunidad
Bajo la fiscalización de la Federación Regional de Automovilismo Deportivo (FRAD 8), el circuito cumplía con todas las normativas técnicas para albergar eventos de alto nivel internacional. De hecho, Los Barrancos llegó a estar autorizado para recibir a la Fórmula 1, un hito que dimensiona la importancia estratégica que tuvo para el deporte motor. Pilotos locales y nacionales desafiaron sus curvas en categorías memorables como el Zonal Cuyano, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva.
Con el paso de las décadas, el avance de la urbanización y la creación de nuevos espacios en 1974 transformaron su fisonomía original. Lo que antes era un campo de batalla para motores Ford T modificados, hoy se encuentra integrado a la trama urbana mediante nuevas autopistas que conectan el Parque General San Martín con Carrodilla.
Esta transformación, lejos de sepultar su pasado, le dio un nuevo propósito. Actualmente, el predio del ex autódromo es el escenario natural de la emblemática Cabalgata de los Reyes Magos, donde cada 6 de enero miles de familias se reúnen para mantener viva una tradición que une los cerros con la ciudad. Así, entre el recuerdo del rugido de motores y la cultura popular, Los Barrancos sobrevive como un pilar de la identidad mendocina.