El jefe del interbloque peronista en el Senado, José Mayans, juega una carta fuerte para evitar la dispersión de su tropa. La bancada opositora quedó debilitada tras votaciones clave, exponiendo una marcada fractura entre el kirchnerismo duro y los legisladores alineados con los gobernadores del norte.
Para tapar las grietas, Mayans impulsó el pedido de interpelación al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presuntas irregularidades patrimoniales. Aunque la jugada funciona provisoriamente para cohesionar el bloque, el malestar persiste: el peronismo dialoguista resiste que la agenda del Congreso dependa exclusivamente de los intereses de Cristina Kirchner.