La Cámara de Diputados fue escenario ayer de una segunda jornada de audiencias por la Ley de Glaciares que terminó en un clima de máxima tensión. Bajo una modalidad virtual que fue duramente cuestionada por la oposición, el debate se transformó en un campo de batalla entre quienes impulsan la minería y quienes denuncian un "ecocidio legislativo".
Cruces, advertencias y parálisis
El oficialismo se encontró ayer con una resistencia técnica y política que no esperaba. Pablo Villagra, titular del IANIGLA, lanzó una de las frases más fuertes de la tarde al asegurar que el proyecto aprobado por el Senado "desdibuja el rol científico" y deja áreas de hielo sin protección. La respuesta no tardó en llegar desde el sector minero, donde calificaron a los críticos como "enemigos del desarrollo", elevando la temperatura de un chat virtual que por momentos se volvió inmanejable.
La gran incógnita es cómo sigue el proceso. Por ahora, el debate quedó empantanado. El oficialismo no logró fijar una fecha para la firma de dictámenes y, ante el temor de una derrota en el recinto, analiza convocar a la "Mesa del Cobre" durante la primera quincena de abril. La estrategia busca que los gobernadores mineros presionen a los legisladores indecisos.
Sin embargo, el fantasma de la Justicia sobrevuela el Congreso. La ex diputada Graciela Camaño y diversos colectivos ambientales advirtieron que, si el proyecto avanza, pedirán la nulidad absoluta por violar el principio de no regresividad ambiental. Con más de 100.000 inscriptos siguiendo el minuto a minuto, la reforma de glaciares se encamina a una resolución judicial antes que legislativa.