El Gobierno Nacional oficializó la Resolución 323/2026, estableciendo una nueva estructura para la inteligencia militar argentina. El plan busca blindar al país frente a la denominada "guerra híbrida" y posibles ataques de organizaciones terroristas transnacionales, en un contexto de creciente tensión global.
Bajo la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto, el Servicio de Inteligencia para la Defensa (SIDEF) coordinará a las tres Fuerzas Armadas. Este giro estratégico prioriza la contrainteligencia como un escudo ante el espionaje extranjero y la desestabilización social, sin interferir en asuntos de política interna. La medida responde a la necesidad de proteger recursos naturales clave y la soberanía nacional.

