El Gobierno de Mendoza logró la aprobación de un crédito internacional clave para su desarrollo estratégico. Se trata de 150 millones de dólares otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), un monto que será destinado exclusivamente a mejorar la seguridad hídrica de la provincia a través de obras de agua y saneamiento.
Un impulso sin precedentes para el servicio hídrico
El impacto de esta inyección económica será masivo. Las autoridades estiman que los trabajos beneficiarán de manera directa e indirecta a más de 1.600.000 personas. En materia de saneamiento, el plan contempla el sistema de recolección en Villa Tulumaya y la rehabilitación de las históricas plantas depuradoras de Campo Espejo y Paramillo, además de mejoras vitales en Uspallata.
Por el lado del agua potable, el esquema incluye la renovación de conexiones domiciliarias, la instalación de medidores de consumo y la modernización de las perforaciones operativas. Otro pilar fundamental será el apoyo al sector agropecuario mediante el fomento del agua de reúso, una medida diseñada para abastecer a cerca de 7.000 hectáreas productivas, promoviendo así la sustentabilidad del riego local.
Finalmente, este financiamiento permitirá modernizar las áreas de gestión y gobernanza de AYSAM. Cabe destacar que este desembolso inicial forma parte de una línea de crédito condicional mayor del BID para el país por 1.000 millones de dólares, lo que fortalece la infraestructura mendocina de cara al futuro.