Axel Kicillof asume la presidencia del Partido Justicialista de Buenos Aires en un escenario de extrema tensión. Según analizó el periodista José Urrutia en el programa Sin Verso, esta movida busca proyectarlo como el referente nacional para las próximas elecciones, aunque el camino está minado.
Con el respaldo de intendentes clave como Julio Alak y el apoyo estratégico de "El Cuervo" Larroque, el gobernador intenta consolidar un bando propio que le permita sobrevivir al "modelo Milei".
Sin embargo, la fractura con La Cámpora y los constantes reproches de Mayra Mendoza amenazan su capacidad de liderazgo en un PJ que hoy cruje con fuerza.