Las recientes declaraciones de Guillermo Dietrich provocaron un fuerte cimbronazo político al afirmar con convencimiento que, para que a la Argentina le vaya bien, el PRO debe desaparecer.
Esta contundente frase caló de forma muy dispar dentro del partido, profundizando la grieta que divide al macrismo puro de los sectores más alineados con el gobierno nacional.
Tensiones internas y la contraofensiva de Macri
Para el sector que responde a Patricia Bullrich, las palabras del exministro operaron como una validación de su propia postura. En contraste, en el entorno directo de Mauricio Macri la frase cayó muy mal, coincidiendo con los esfuerzos del expresidente por preservar la identidad de la fuerza política y marcar distancia con el oficialismo.
Ante el revuelo, el propio Dietrich tuvo que salir a aclarar que el espacio no va a desaparecer y que la sociedad extraña su experiencia de gestión.
En medio de este escenario de disputa interna, Macri avanza en su estrategia territorial para fortalecer al PRO. El exmandatario viajará a Paraná para reunirse con Rogelio Frigerio y luego se trasladará a Santa Fe para un encuentro con Maximiliano Pullaro.
Esta foto política se suma a las reuniones que mantuvo con gobernadores de distintas provincias, demostrando que todos buscan pescar en la misma pecera de cara al armado electoral.