El reciente viaje de Axel Kicillof a Corrientes para reunirse con el gobernador radical aceleró la interna peronista rumbo a 2027. Mientras su entorno defiende una agenda institucional, el kirchnerismo duro interpreta este movimiento transversal como una abierta rebelión destinada a licuar la centralidad de La Cámpora.
Con Máximo Kirchner barajando alternativas leales como Wado de Pedro, la verdadera batalla de fondo es por el control de las candidaturas. En un escenario donde el aislamiento garantiza la derrota, el pragmatismo sugiere que ambos sectores pactarán una tregua antes de que el canibalismo interno destruya sus posibilidades electorales.