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¿Chau trasplantes? Científicos buscan la regeneración de células en humanos

Científicos del Instituto Salk de California cursan un estudio para lograr reemplazar órganos o tejidos afectados por un accidente, enfermedad o el mismo envejecimiento, sin necesidad de un trasplante

Por Redacción

05 de septiembre, 2018 - 18:09

Las úlceras y quemaduras de gran tamaño y complejidad son inconvenientes clínicos para los que aún no hay un tratamiento del todo efectivo, pero atención porque científicos lograron curar heridas de este tipo en ratones, regenerando su piel “in vivo”, con un novedoso método que no necesita de una trasplante y es el propio organismo en el que hace la curación.

Este trabajo, basado en los estudios de reprogramación celular evidencia que se puede inducir en un mamífero, la regeneración celular. Lo que abre una enorme puerta para pensar que en el futuro podrían ser nuestros propios órganos los que se regeneren y no haya necesidad de un trasplante, explicó el autor principal de este estudio Juan Carlos Izpisúa Belmonte, miembro del Instituto Salk de California (EE.UU).

Se trataría de una nueva técnica que actuaría, por ejemplo, en un organismo donde hay una herida abierta (quemaduras o úlceras) y provocaría que se generen nuevas células de piel, lo que daría como resultado un nuevo tejido cutáneo funcional y sano.

Según explicó el especialista para que una herida se cure o se cierre es necesario que se produzca la migración del tejido circundante a la lastimadura o herida (esto sucede todo el tiempo en raspaduras leves o pequeños pinchazos sobre nuestra piel)

Esto se logra mediante unas células llamadas queratinocitos, que tenemos en casi toda nuestra epidermis. El tema es cuando las heridas son de dimensiones considerables o grandes, ahí este proceso resulta insuficiente. La cicatrización se torna imposible (en el corto plazo) y las heridas se vuelven mucho más delicadas o potencialmente mortales.

Estos queratinocitos, que son células madre, son las que actúan como precursoras de los distintos tipos de células que tenemos en nuestra piel.

 

La reciente y novedosa técnica, consiste en que para curar esta úlcera cutánea se aíslan estos queratinocitos mediante una biopsia de la piel, se la cultiva en el laboratorio luego se crea una capa o lámina de células epiteliales (los que estimulan su crecimiento son los queratinocitos) y ahí se la trasplanta nuevamente en el paciente.

Según explicó Izpisúa no todas esas capas de células funcionan. Este proceso de creación e injerto dura cerca de cuatro semanas, por lo que algunos de los pacientes (dado ese tiempo) mueren.

Los objetivos de la investigación buscan acotar los tiempos para aumentar así la eficacia y según dijo Juan Carlos Izpisúa " se trata de conseguir una piel más natural generada por el propio organismo, que es funcionalmente distinta a la producida 'in vitro' en el laboratorio".

Mediante la identificación de cuatro proteínas que son muy importantes para la regeneración de nuevas células, los científicos son optimistas porque lograron que creciera piel nueva y sana en ratones en 18 días, tiempo considerablemente menor a las cuatro semanas en las que se venía haciendo.

Ocho meses después estas nuevas células generadas en ratones seguían funcionando perfectamente y comportándose como células sanas de la piel.

 

A pesar del avance y de la esperanza en este tipo de método de regeneración celular, los científicos siguen buscando optimizar la técnica y comenzar a probarla en modelos animales adicionales a la úlcera.

Se podría reemplazar órganos o tejidos afectados por un accidente, enfermedad o el mismo envejecimiento.

La investigación que surgió inicialmente en ratones, tiene como fin regenerar grandes superficies de piel en pacientes quemados o que tiene úlceras profundas, que se originan por ejemplo con algunos tipos de diabetes.

Llevar el tratamiento de piel "in vivo” a las personas sería un logro importantísimo para la medicina en general, no sólo la regenerativa sino también útil para todo lo que se sabe al respecto de envejecimiento de la piel o cirugías plásticas.

“Queremos poder inducir endógenamente la regeneración de nuestros propios órganos, como lo hacen ciertos organismos de manera natural -salamandra o pez cebra-, es un abordaje en paralelo con el que siempre hemos soñado y ahora estamos muy ilusionados" dijo el autor principal de este estudio Juan Carlos Izpisúa.

 

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