A horas de celebrar su 80 cumpleaños y en la antesala de la cumbre del G7, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que un acuerdo de paz con Irán es inminente.
Según el mandatario, el pacto podría firmarse este mismo fin de semana para poner fin a una guerra de tres meses que ha sacudido fuertemente los mercados petroleros globales y generado rechazo interno.
Contraste de versiones y tensión global
Mientras Trump afirma que enviará a su vicepresidente, JD Vance, a sellar el tratado en Europa, desde Teherán desmintieron rotundamente que el conflicto esté resuelto.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, advirtió que su nación defenderá su "independencia e integridad territorial" frente a las recientes amenazas estadounidenses, que incluyeron posibles bombardeos a la infraestructura energética en la isla de Jarg.
El anuncio del líder republicano llega en un contexto de extrema presión diplomática. Por un lado, busca mostrar fortaleza antes de reunirse en Francia con los mandatarios del G7, quienes han criticado duramente su gestión bélica y la falta de consultas previas con los países aliados.
Por otro lado, Irán demostró recientemente su capacidad de fuego al atacar directamente a Israel como represalia por la ofensiva contra Hezbollah en Líbano, elevando los costos militares para Washington.
A pesar de la negativa pública de la República Islámica y del escepticismo internacional, mediadores de Qatar, Turquía y Pakistán continúan trabajando a contrarreloj en las negociaciones. El mundo aguarda con máxima expectativa para ver si la diplomacia logrará finalmente reabrir el estrecho de Ormuz y evitar una escalada total.