La administración de Donald Trump endureció su postura contra Cuba al imponer nuevas sanciones al presidente Miguel Díaz-Canel y a Raúl Castro. Este movimiento intensifica el bloqueo económico y abre un escenario de fuerte presión geopolítica en la región.
El plan de Washington replica el proceso aplicado previamente en Venezuela. Si las instancias diplomáticas y financieras fracasan, la Casa Blanca no descarta una futura intervención militar. El gobierno estadounidense estableció el cierre del Mundial de fútbol como la ventana límite para que el régimen castrista inicie una apertura democrática real antes de tomar medidas drásticas.