La reciente acusación formal anunciada por Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro marca una escalada inédita en la histórica tensión entre Washington y La Habana. La Administración estadounidense acusa al exmandatario por su presunto papel en el derribo de dos avionetas operadas por el grupo opositor Hermanos al Rescate en 1996, época en la que Castro ocupaba el cargo de ministro de Defensa.
El hombre detrás del poder militar y político
A sus 94 años, Raúl Castro sigue siendo una figura central del poder en Cuba. Hermano menor de Fidel Castro, ambos lideraron la revolución que derrocó a Fulgencio Batista en 1959. Mientras Fidel se erigió como el rostro ideológico indiscutido, Raúl asumió un perfil estratégico, liderando las Fuerzas Armadas Revolucionarias durante casi medio siglo. Desde allí, construyó y afianzó el aparato de seguridad e inteligencia del régimen, consolidándose como el segundo hombre más poderoso de la isla.
En 2008, tras el marcado deterioro de la salud de Fidel, Raúl asumió oficialmente la presidencia de Cuba. Su mandato estuvo caracterizado por algunas reformas económicas limitadas y un histórico deshielo diplomático con Estados Unidos en 2014, durante la administración de Barack Obama, un avance que fue posteriormente revertido con la llegada de Donald Trump.
Aunque en 2018 cedió la presidencia a Miguel Díaz-Canel, y en 2021 dejó su cargo clave en el Partido Comunista, los analistas internacionales coinciden en que sigue ejerciendo una influencia decisiva desde la sombra. Hoy, la renovada estrategia judicial de Washington apunta directamente a este núcleo histórico del castrismo, buscando debilitar a sus cúpulas en medio de una de las crisis económicas y energéticas más profundas que atraviesa la isla.