El presidente ruso, Vladímir Putin, inició una trascendental visita de Estado en Beijing para reunirse con su homólogo Xi Jinping, apenas días después del paso de Donald Trump por la capital china. Este desfile de líderes de las mayores potencias globales en un corto espacio de tiempo consolida definitivamente el rol protagónico de China en el escenario geopolítico mundial, posicionando a Beijing como el eje central de las decisiones que reconfiguran el orden internacional contemporáneo.
La propuesta secreta contra la justicia internacional
Ambos mandatarios ultiman la firma de hasta 40 acuerdos de cooperación en sectores clave y buscan sellar el estratégico gasoducto Fuerza de Siberia-2, una infraestructura de 2.900 kilómetros vital para que Moscú consolide sus exportaciones energéticas hacia Asia. Además, la mesa de diálogo abordará el comercio bilateral récord, que ya superó los 227.000 millones de dólares y se liquida casi íntegramente en rublos y yuanes, junto con el ineludible debate sobre la guerra en Ucrania, un conflicto donde Beijing busca sostener su imagen de potencia mediadora frente a las crecientes presiones de Europa.
Sin embargo, la atención global se centró en una filtración de alto impacto. El diario británico Financial Times reveló que, durante su reciente entrevista a puerta cerrada en Beijing, el presidente estadounidense Donald Trump sugirió formalmente a Xi Jinping unir fuerzas junto a Vladímir Putin para actuar en bloque en contra de la Corte Penal Internacional (CPI).
Ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China reconocen actualmente la autoridad ni la jurisdicción del tribunal con sede en La Haya. Sin embargo, la propuesta de Trump representa un giro drástico y un desafío directo a los pilares institucionales de Occidente. El mandatario estadounidense ha intensificado su ofensiva contra el tribunal tras imponer sanciones económicas al fiscal de la corte, acusando al organismo de emprender acciones ilegítimas contra Washington y su aliado Israel. Para Moscú, cuyo líder afronta una orden de arresto internacional emitida por la CPI en 2023 debido a la guerra en Ucrania, la iniciativa de Trump abre una ventana de oportunidad estratégica, mientras Beijing calibra su postura como mediador global.