En un escenario de máxima tensión, el presidente ruso Vladimir Putin ha extremado sus medidas de seguridad, llegando a refugiarse en un búnker reforzado. Según el análisis de Ulises Addamo, basado en informes de inteligencia europea, el mandatario teme un asesinato o un golpe de Estado tras cuatro años de conflicto con Ucrania.
La vulnerabilidad de las defensas electrónicas ante los drones ucranianos y las crecientes amenazas internas obligaron a Putin a reducir sus apariciones públicas. Actualmente, cualquier persona que logre reunirse con él debe someterse a controles estrictos, evidenciando un aislamiento sin precedentes en el Kremlin.