En medio de la creciente tensión geopolítica, el tablero global asiste a lo que podría ser la estrategia definitiva de Washington. Desde Jerusalén, Gabriel Ben Tasgal, analista internacional especializado en Medio Oriente, detalló en el programa Sin Verso cómo Donald Trump despliega un plan de asfixia económica diseñado milimétricamente para provocar el colapso de la República Islámica de Irán. La táctica busca evitar el inmenso costo de una invasión militar terrestre. El objetivo es golpear la infraestructura productiva y petrolera, forzando al régimen teocrático a "cocinarse en su propia desgracia" ante el descontento de una sociedad civil exhausta.
La mira puesta en el nuevo "eje del mal"
El impacto de esta implacable guerra financiera ya arroja cifras devastadoras. Según el especialista, actualmente Irán pierde cerca de 160 millones de dólares diarios, agravando un escenario social tan crítico que empuja a los sectores más vulnerables a la venta de órganos para saldar deudas básicas. Al privar a la poderosa Guardia Revolucionaria de sus ingresos estratégicos, Estados Unidos acelera el resquebrajamiento inminente de la estructura de poder local.
Sin embargo, el objetivo de la Casa Blanca trasciende las fronteras de Medio Oriente. La ambición de Trump apunta a desmantelar por completo a las naciones que considera el nuevo "eje del mal", una lista que incluye a regímenes de América Latina como Venezuela y Cuba. Con una fuerte coordinación geopolítica y maniobras mediáticas distractivas, el mandatario busca consolidar un nuevo orden mundial. Si logra derrocar a estas administraciones mediante un desgaste incesante, el mapa político global experimentará un giro sin precedentes, marcando un legado histórico rotundo.