El actual reseteo geopolítico global liderado por la política exterior de Donald Trump impone una nueva agenda que lateraliza al derecho internacional. Según explicó a Sin Verso el analista internacional Alberto Ruskolekier, tras lidiar con la amenaza inminente y la "bomba nuclear" que representa Irán en Medio Oriente, Estados Unidos tiene en la mira el futuro inmediato de Cuba.
El colapso del régimen y la estrategia de transición
Durante su análisis, Ruskolekier detalló que la isla caribeña atraviesa un "estado terminal". Tras casi 67 años, el régimen castrista se cae a pedazos por su propio peso económico, dejando a una población que sufre apagones constantes, falta de alimentos y salarios miserables. Según el especialista, bajo la fuerte influencia del secretario de Estado, Marco Rubio, no se prevé una acción militar directa de Washington, sino una intervención estratégica ante un colapso inevitable.
El objetivo de la Casa Blanca sería evitar que Cuba caiga en un caos total y desordenado. Para ello, se especula con una transición política donde figuras internas podrían actuar como ejes articuladores, trazando paralelismos con los intentos de gestión de crisis en Venezuela. Esta táctica buscaría establecer condiciones mínimas de gobernabilidad para luego inyectar el capital necesario y reconstruir la devastada infraestructura del país.
Sin embargo, los planes norteamericanos en el continente se desarrollan mientras el mundo entero se encuentra en vilo por la tensión en Medio Oriente. De hecho, en plena entrevista, el analista confirmó una alarmante noticia de último momento: una alerta por disparo de misiles desde Irán hacia Dubái, demostrando que la imprevisible agenda internacional exige respuestas rápidas en múltiples frentes de conflicto.