Un reciente informe de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera revela que el Reino Unido extrae anualmente 260.000 toneladas de recursos ictícolas en las Islas Malvinas. Esta actividad, realizada bajo licencias británicas, genera un negocio de 1.000 millones de dólares, de los cuales Londres embolsa 39 millones de libras solo en derechos de explotación.
El impacto no es solo económico, sino soberano: se estima que el Reino Unido se lleva de forma ilícita más de un tercio de la riqueza pesquera del Mar Argentino. La falta de infraestructura local en las islas obliga a que el 70% de las capturas se procesen en alta mar, evidenciando una logística de depredación que pone en jaque la sostenibilidad del ecosistema marino nacional.