Nicaragua da un paso definitivo hacia el autoritarismo absoluto. Durante el 47° aniversario de la revolución sandinista, el mandatario Daniel Ortega y su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, confirmaron lo que la comunidad internacional temía: el fin de los procesos democráticos en el país. El analista Ulises Addamo brinda los detalles.
"Aquí no volverán a haber elecciones", sentenció el líder nicaragüense, justificando la drástica medida para impedir que la oposición alcance el gobierno.
Esta decisión cancela de facto las presidenciales previstas para noviembre de 2027 y consolida al régimen, ininterrumpido desde 2007, como una de las dictaduras más cruentas del continente frente a las reiteradas denuncias internacionales.