Las delegaciones de Teherán y Washington ya se encuentran en Islamabad para definir el futuro del conflicto global. En el centro de la mesa se despliega el polémico "plan de 10 puntos" iraní, que exige el levantamiento total de sanciones y el control absoluto del Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, el clima es de máxima tensión. Mientras Irán busca consolidar su influencia regional y el derecho al enriquecimiento de uranio, EE.UU. e Israel mantienen líneas rojas innegociables sobre la capacidad nuclear persa. Estas reuniones son la última oportunidad diplomática para evitar que las armas vuelvan a hablar tras la tregua de abril.