La Luna dejó de ser solo un destino para convertirse en la pieza clave de la logística espacial. El programa Artemis de la NASA tiene la mira puesta en el polo sur lunar, una zona estratégica donde cráteres en sombra perpetua albergan grandes reservas de hielo de agua.
Este recurso no es solo para consumo humano; mediante procesos químicos, se transformará en hidrógeno para combustible de cohetes y oxígeno vital. Convertir al satélite en una "estación de servicio" reducirá drásticamente los costos de las misiones, permitiendo que naves despeguen desde la Luna hacia Marte, aprovechando su baja gravedad y recursos propios.