Tensión internacional
Japón ha dejado atrás las restricciones constitucionales de la posguerra para consolidarse como un actor militar clave en el Sudeste Asiático. A través de un ambicioso proceso de rearme y la exportación de tecnología de defensa, como las fragatas clase Mogami, el gobierno japonés desafía directamente la hegemonía de China en el mar meridional. Este giro estratégico incluye acuerdos históricos con Australia, destinados a frenar la influencia de Xi Jinping en Oceanía. La situación ha escalado a una "zona roja" de tensión, donde la modernización de las Fuerzas de Autodefensa niponas es vista por Beijing como una provocación inaceptable.