El presidente estadounidense Donald Trump aterrizará este miércoles en Pekín para una cumbre histórica con su homólogo chino, Xi Jinping. Acompañado por una comitiva de élite que incluye al propietario de Tesla y X, Elon Musk, y a Tim Cook, de Apple, el mandatario busca consolidar la frágil tregua comercial alcanzada en octubre pasado. Sin embargo, el encuentro trasciende los aranceles. En el tablero geopolítico se disputan el conflicto bélico en Irán y el control global de la Inteligencia Artificial.
La moneda de cambio: tierras raras por semiconductores
La crisis en el estrecho de Ormuz ha otorgado a China una ventaja estratégica inesperada. Como principal socio comercial y comprador de petróleo de Teherán, Pekín se posiciona como el mediador indispensable para lograr el ansiado alto el fuego que Estados Unidos e Israel necesitan urgentemente. A cambio de utilizar esta enorme influencia, el gobierno de Xi Jinping prepara su propia lista de exigencias innegociables.
El principal campo de batalla de esta reunión es completamente tecnológico. Ambas superpotencias protagonizan una nueva Guerra Fría por la Inteligencia Artificial. Mientras Washington intenta restringir fuertemente el acceso chino a los chips de alta gama necesarios para entrenar modelos avanzados, China mantiene su férreo monopolio sobre las tierras raras, controlando prácticamente el 90% de estos minerales críticos para la fabricación global de tecnología y sistemas de armamento.
Esta cumbre relámpago definirá innegablemente las relaciones de la próxima década. Si bien la presencia de diecisiete ejecutivos de empresas multinacionales como Boeing, Visa y Meta sugiere un fuerte enfoque en aumentar las compras chinas de productos estadounidenses, el verdadero desafío radica en evitar que las tensiones por la seguridad nacional y la acelerada carrera tecnológica descarrilen la economía global. El desenlace de estas complejas negociaciones determinará rápidamente si estamos ante una nueva era de cooperación condicionada o el inicio de una ruptura comercial irreparable.