Un tribunal de China marcó un hito global frente al avance tecnológico al determinar que la adopción de Inteligencia Artificial no es un argumento válido para justificar despidos ni rebajas salariales. La decisión, dictada por el Tribunal Popular Intermedio de Hangzhou, resolvió el caso de Zhou, un trabajador contratado en 2022 para control de calidad que terminó alimentando el sistema automatizado que luego lo dejó sin empleo.
La trampa tecnológica y el impacto en Argentina
El conflicto estalló cuando la empresa intentó reemplazar progresivamente al empleado por el mismo software que él ayudó a entrenar. Como "alternativa", le ofrecieron un puesto de menor categoría con una brutal reducción salarial del 40%. Tras su negativa, fue desvinculado con una indemnización insuficiente, lo que desencadenó la demanda judicial.
En su fallo, la Justicia sentenció que la implementación de estas herramientas no constituye un "cambio significativo" en las circunstancias de la empresa que avale la rescisión del contrato, instando a las firmas a mantener su responsabilidad social frente a la innovación.
Este revés judicial contrasta fuertemente con la tendencia global. En Estados Unidos, por ejemplo, más de 54.000 despidos en 2025 y miles en el primer trimestre de 2026 fueron atribuidos exclusivamente a esta tecnología.
La situación tampoco es ajena a nuestro país. En Argentina, el 57% de los empleados ya utiliza inteligencia artificial en su rutina laboral. Y aunque hoy apenas el 16% de las compañías locales reconoce haber sustituido talento humano por algoritmos, existe un latente temor de reemplazo que ya afecta al 41% de los trabajadores, quienes ven con profunda preocupación cómo las máquinas amenazan con desplazar sus puestos en el corto plazo.