Donald Trump afirmó públicamente la intención de anexar Venezuela y convertirla en el estado número 51 de Estados Unidos. Katiusca Romero, periodista venezolana, analizó en Sin Verso el impacto de estas declaraciones en la sociedad, tras 4 meses de la intervención de Estados Unidos. En directo desde el lugar de los hechos relató la cruda realidad que contrasta enormemente con la expectativas iniciales tras la extracción de Maduro, los discursos grandilocuentes de Washington y los nuevos acuerdos energéticos multimillonarios.
Entre la esperanza y el saqueo petrolero
A cuatro meses de la intervención y la salida de Nicolás Maduro, el escenario interno es desolador para la mayoría de los ciudadanos. Según relató Katiusca, existe una profunda fractura en la sociedad: mientras algunos ven con buenos ojos la anexión estadounidense buscando una salvación económica, otros denuncian que Donald Trump se está aprovechando de las reservas petroleras sin que esos supuestos beneficios lleguen al pueblo.
Las anunciadas inversiones extranjeras no se traducen en mejoras salariales reales. El ingreso básico se mantiene completamente pulverizado, por debajo de los centavos de dólar, y los venezolanos deben endeudarse hasta para poder comprar comida. Además, enfrentan graves crisis de infraestructura, como los apagones y cortes sistemáticos de energía eléctrica.
En el ámbito político, el desconcierto es total. Las figuras de la oposición generan opiniones divididas, y los pactos con exdirigentes chavistas, empezando por los hermanos Rodríguez, siguen generando indignación. Frente a este panorama, Katiuska dejó en Sin Verso una conclusión contundente: el interés por disputas territoriales o jerarquías militares pasó a segundo plano. Hoy, la única urgencia de la población es sobrevivir a la devastación económica y descifrar si la intervención de EE.UU. es una promesa de rescate o un simple saqueo de sus recursos.