Estados Unidos activó un estricto protocolo sanitario para blindar sus fronteras ante un grave brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, que ya provocó más de cien muertes. La decisión se tomó tras confirmarse el contagio de un médico misionero estadounidense con la letal cepa Bundibugyo.
Para evitar la propagación local, los CDC reactivaron el polémico Título 42 por 30 días, restringiendo el ingreso de extranjeros que hayan visitado las regiones afectadas recientemente. En paralelo, la embajada estadounidense en Kampala suspendió el otorgamiento de visas, extremando las medidas de contingencia a pesar de que el riesgo local es considerado bajo.