Bolivia enfrenta un escenario crítico que reaviva los fantasmas de un quiebre institucional. A solo seis meses de asumir la presidencia, Rodrigo Paz decretó el estado de excepción y ordenó el despliegue de las Fuerzas Armadas.
En una entrevista con este medio, el analista internacional Alberto Ruskolekier detalló el alarmante impacto de la devaluación e inflación actual. El especialista advirtió que la inestabilidad civil, potenciada por protestas de sectores mineros afines a Evo Morales, sitúa al país al borde del colapso. Según Ruskolekier, la crisis ya trasciende fronteras y despierta alertas geopolíticas que condicionan la intervención de líderes como Lula da Silva.