Una investigación basada en imágenes satelitales dejó al descubierto el secreto militar mejor guardado de Kim Jong-un: el costo de su alianza con Vladímir Putin. En Pyongyang, un nuevo y enorme complejo conmemorativo revela que alrededor de 2.300 soldados norcoreanos habrían muerto combatiendo para Rusia.
El régimen había enviado unos 11.000 militares a la región de Kursk a cambio de asistencia y alimentos, pero nunca oficializó las pérdidas. El monumento, inaugurado sigilosamente a fines de abril, cuenta con muros de 30 metros repletos de nombres, un cementerio y un columbario.
Para los especialistas, esta obra faraónica busca justificar las numerosas bajas internas y sellar el pacto militar con Moscú.