La Dirección de Migraciones de Bolivia ordenó la expulsión inmediata de la exlegisladora porteña Mercedes Trimarchi, militante del Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT).
La medida fue dispuesta tras constatar su participación activa en los bloqueos de rutas en el distrito de Senkata, una de las zonas calientes del asedio civil que sufre la capital administrativa de La Paz.
Las autoridades locales señalaron el accionar de la argentina como un acto de intromisión directa en los asuntos internos del país vecino.
El impacto en las relaciones bilaterales
El incidente encendió las alarmas ante un posible conflicto diplomático bilateral entre las administraciones de Javier Milei y Rodrigo Paz. La cancillería boliviana actuó de manera urgente para evitar una escalada mayor, en un contexto regional sumamente delicado.
Bolivia atraviesa una grave crisis política y social impulsada por sectores afines a Evo Morales, quienes exigen la renuncia del mandatario actual mediante cercos que impiden el ingreso de alimentos y medicinas.
Por su parte, Argentina mantiene un rol activo en la región mediante el envío de suministros esenciales en aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea para paliar el desabastecimiento en la capital boliviana.
Especialistas locales advierten que la intervención de dirigentes políticos extranjeros en manifestaciones desestabilizadoras compromete la neutralidad y la representación democrática.
Tras el dictamen, se espera que las fuerzas políticas evalúen sanciones internas para la militante por comprometer los lazos diplomáticos.