Bolivia atraviesa una de sus crisis más profundas bajo el mandato de Rodrigo Paz. En su columna para el programa Sin Verso, el analista Ulises Addamo explicó que, detrás del descontento genuino por la situación económica y la impopularidad del actual mandatario, existe un plan orquestado por el sector que responde directamente a Evo Morales.
Según Addamo, las movilizaciones masivas no solo tienen como objetivo frenar la transición hacia un nuevo modelo político y económico, sino que funcionan como un mecanismo de presión social para impedir que la justicia avance contra el expresidente.
Morales enfrenta cargos graves por abuso sexual, y el ala "evista" busca paralizar el país para garantizar que su líder no sea llevado a juicio, utilizando la agitación en las calles como un escudo de impunidad.