Por Ciudadano.News
20 Febrero de 2023 - 13:09
Un equipo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, descubrió que los niños con trastornos del espectro autista (TEA) a menudo tienen estilos de aprendizaje atípicos y pueden tener dificultades para identificar señales emocionales.
La plasticidad cerebral relacionada con el aprendizaje y su relación con las características clínicas fenotípicas sigue siendo un tema poco conocido.
Sin embargo, este equipo de trabajo ha identificado que las diferencias en las conexiones y la función de un centro social clave en el cerebro son responsables de la dificultad para comprender la emocionalidad en las voces de otras personas en algunos niños con TEA.
Los hallazgos, publicados en Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging, ofrecen una explicación neurológica del desafío social clave en el autismo y brindan pistas sobre el tipo de terapia que podría ayudar a mejorar esta situación.
Las condiciones del espectro autista (CEA) surgen a 1 de cada 54 niños en edad escolar, según los científicos de Stanford.
El coautor principal del estudio, Daniel Abrams, profesor clínico asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento en Stanford Medicine, dijo que "los niños típicamente aprenden a asignar ciertos sonidos en las voces de las personas a emociones particulares. Si mamá o papá no están contentos, un niño pequeño lo sabrá antes de entender todas las palabras".
Sin embargo, los niños con autismo tienen dificultades para relacionar las características vocales con las emociones. Antes de este estudio, no se sabía por qué los cerebros de las personas con autismo tenían obstáculos para identificar y reconocer estas señales vocales.
Es común que los pediatras sospechen tempranamente del riesgo de autismo, ya que controlan el crecimiento y el desarrollo desde el nacimiento ya lo largo de la infancia.
Los indicios para la interacción social
Según un estudio llevado a cabo por investigadores de Stanford, el autismo es un trastorno del desarrollo que afecta a 1 de cada 54 niños y se caracteriza por problemas de comunicación social, conductas estereotipadas e intereses restringidos. Hasta ahora, la investigación sobre la comunicación social en el autismo se ha centrado principalmente en la interpretación de las expresiones faciales por parte de las personas con autismo.
Sin embargo, los investigadores necesitan que la prosodia vocal, es decir, las señales emocionales en las voces, puede ser una señal aún más importante para entender los sentimientos de los demás. Según Vinod Menon, uno de los autores principales del estudio, estas señales son fundamentales en las interacciones sociales exitosas, ya que nos ayudan a decodificar los estados mentales y emocionales de los demás, y son cruciales tanto en las relaciones entre padres e hijos como entre parejas o compañeros adultos.
Es importante la detección temprana para poder brindar herramientas de apoyo al niño
Existen dos teorías opuestas sobre la dificultad de las personas con autismo para reconocer las señales emocionales en las voces.
La primera teoría, conocida como modelo de déficit sensorial, sugiere que las regiones del cerebro que procesan el sonido tratan los sonidos vocales de manera diferente en el autismo, lo que resulta en una dificultad para reconocer las emociones.
Mientras que la segunda teoría, centrada en la cognición social, propone que el procesamiento auditivo es normal en el autismo, pero las partes sociales del cerebro interpretan la información de manera diferente a las personas neurotípicas.
Un nuevo estudio, diseñado para abordar estas teorías contradictorias, respalda la segunda teoría. Los investigadores preferirán que en los niños con autismo, los centros auditivos y la unión temporoparietal están demasiado conectados en comparación con los niños con un desarrollo normal, lo que dificulta la comprensión de que otras personas tienen pensamientos y estados emocionales diferentes a los de uno mismo.
Esta diferencia en la conectividad cerebral entre los niños con autismo y aquellos con un desarrollo típico fue más pronunciada para las voces tristes que para las felices, y los niños que mostraron mayores diferencias en la actividad de la unión temporoparietal tenían más dificultades con la interacción social.
Los hallazgos podrían ayudar a los expertos a desarrollar terapias que ayuden a los niños con autismo a desarrollar habilidades sociales.
“Si realmente vamos a mejorar la comunicación con las personas con autismo, todos deben aprender. Los padres podrían decirle a su hijo neurotípico: 'ese otro niño puede tener problemas para reconocer cómo te sientes, pero realmente quiere saberlo'. Ese conocimiento adicional puede ayudar a mantener a las personas con autismo en la conversación” afirmó el investigador.
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