Dormir mal no solo te deja cansado; destruye tu alimentación. En El Interactivo, el especialista Javier Aristegui (Nutricionista) afirma que, el estrés crónico altera los niveles de cortisol, lo que eleva el azúcar en sangre y genera una "resistencia" que el cerebro interpreta como necesidad de energía inmediata.
Este fenómeno crea un círculo vicioso: al no descansar bien, el cuerpo busca compensar la fatiga con antojos de alimentos grasos o el famoso "picoteo" constante durante la jornada laboral. La clave para romper este ciclo no es solo la voluntad, sino entender nuestra biología. Gestionar el estrés durante el día y respetar los ritmos naturales de descanso es vital para que el sistema hormonal funcione correctamente, permitiéndonos recuperar el control sobre lo que comemos y mejorar nuestro

