El universo Wanda Nara volvió a cruzar caminos en un escenario inesperado pero distendido, el streaming. Elián Valenzuela, más conocido como L-Gante, viajó a Mar del Plata para visitar a Maxi López en el programa de Olga, donde el exfutbolista —padre de los tres hijos varones de la empresaria— se desempeña este verano como columnista.
Lejos de los rumores de tensión o rivalidad, el encuentro entre los dos ex de Wanda fue cordial y cargado de humor. Así lo demostraron tanto durante la charla al aire como luego, cuando hablaron con la prensa y destacaron el buen vínculo que mantienen.
El momento más comentado llegó con una llamada telefónica de Wanda Nara en pleno programa, que desató risas y frases filosas. "Soy el amor de la vida de los dos", lanzó la mediática, fiel a su estilo, y agregó con ironía que ambos habían quedado "despechados" tras sus respectivas rupturas. Incluso fue más allá: "Entre los dos me cagaron con media Argentina, hasta compartieron una mina. Al principio quedaron despechados, después se les pasó y podemos tener esta amistad. Yo quisiera llevarme bien con todos mis ex".
Tras el cruce, L-Gante fue claro al despejar cualquier tipo de conflicto: "Estamos de diez con Maxi", aseguró, y no escatimó elogios hacia el exdelantero. "Lo admiro por su forma de ser y por todo lo que logró", afirmó.
El cantante también se refirió con un tono más íntimo a su separación de Wanda Nara. "La separación no es algo divertido", expresó con sinceridad, y sumó: "Quiero que haya amor en la vida de Wanda".
Sin embargo, L-Gante marcó un límite respecto al costado más áspero de la exposición mediática. "Me molesta que en algunas cosas caiga yo y no tengo nada que ver", señaló, dejando en claro su incomodidad por quedar involucrado en polémicas ajenas.
Entre risas, ironías y declaraciones sinceras, el cruce en Olga dejó una postal poco habitual en el siempre intenso universo Wanda: dos ex, sin escándalos, hablando de respeto, buena onda y vínculos que, al menos por ahora, parecen estar en paz.