Es el único sitio de Oceanía que pertenece a América del Sur. A pesar de su superficie pequeña, cuenta con idiomas propios, pero lo más característico son sus enormes estatuas, denominadas 'moai'. La Isla de Pascua, que es parte de la República de Chile, cuenta además con un agregado que generó dudas por años: ¿cómo es que semejantes moles de piedra llegaron al lugar que hoy ocupan?
Ha sido un enigma durante siglos. Las estatuas moai han sido uno de los mayores misterios del planeta, sobre todo para saber cómo es que los habitantes de la isla lograron trasladarlos. El problema parece haberse resuelto, gracias a un equipo de arqueólogos.
Un nuevo estudio, publicado en la Revista de Ciencia Arqueológica (Journal of Archaeological Science) ofrece una explicación que parece convencer, y asombrar por su aparente simpleza: las estatuas habrían sido transportadas "caminando", con una técnica desarrollada por los mismos habitantes del lugar.
Esta investigación fue desarrollada por un equipo internacional, a cuya cabeza se encuentra el antropólogo Carl Lipo, de la Universidad de Binghamton, en Estados Unidos. Según el profesional, "los moai fueron desplazados en posición vertical, a través de un movimiento de balanceo controlado".
Para llegar a tal conclusión, se hizo un extenso trabajo que incluyó modelado tridimensional, análisis físicos, y experimentos de campo. Con dichos elementos, los profesionales notaron que las bases anchas de las estatuas, con forma de D, y la ligera inclinación hacia adelante de las esculturas, favorecían su paso en zigzag.
Esto sería el motivo por el que se pudieron trasladar sin necesidad de sistemas complejos de arrastre o rodamiento. Pero no bastaba con simplemente hacer conjeturas y modelados a través de los programas pertinentes. Había que hacerlo "al natural".
Repitiendo los pasitos
Con el fin de comprobar la teoría, y pasar así a la práctica, los investigadores construyeron una réplica de esas estatuas de casi cuatro toneladas y media, con las mismas proporciones que tenían las originales. Bastaron apenas 18 personas para mover la mole unos 100 metros en 40 minutos.
Es un avance significativo, teniendo en cuenta los intentos anteriores de explicar o transportar dichas estatuas. Con el balanceo adecuado, y la coordinación de los participantes, estas estatuas podían 'caminar' de pie, de la misma manera que se describía en algunas leyendas propias de la isla.
Los caminos presentes en la isla resultaron claves también para entender el proceso. Esas rutas tienen casi 5 metros de ancho, y poseen forma cóncava, y ofrecían la estabilidad necesaria para poder trasladar las estatuas, pero sin que se cayeran.
"Cada vez que los isleños movían un moai, parecían trazar el camino que esa escultura debía recorrer. Esto podría explicar la superposición y la multiplicidad de senderos que se han encontrado en la isla", explicó Carl Lupo.
Nada de OVNIS
Numerosas han sido las teorías que se tejieron a lo largo de los años para explicar cómo es que aparecieron esas estatuas en la isla. De hecho, muchas de ellas han incluido a seres extraterrestres, que supuestamente nos habrían dejado los moais a modo de "regalito".
Pero más allá de haber resuelto el enigma, este trabajo pone en valor la capacidad técnica y organizativa de los pobladores de Rapa Nui. Recursos limitados, y una comprensión de la física y el equilibrio, hicieron que los antiguos habitantes pudieran mover y erigir cientos de estatuas de semejante tamaño.

