Nicole Kidman (57) ha vuelto a deslumbrar en la pantalla grande con su interpretación en la nueva película Babygirl, un drama erótico que ha dado mucho de qué hablar. La actriz australiana, ganadora del Oscar, se enfrentó a escenas íntimas y emocionalmente intensas, que la llevaron a replantearse su límite como intérprete.
La película, dirigida por la neerlandesa Halina Reijn, narra la historia de una poderosa ejecutiva que arriesga su carrera y su matrimonio al involucrarse en una apasionada relación con un becario mucho más joven. Este thriller explora el deseo, el poder y las complicadas dinámicas de género.
Kidman confesó que durante el rodaje hubo momentos en los que se sintió abrumada, al punto de necesitar pausar la filmación. En una entrevista con The Sun, la actriz reveló que las escenas íntimas no solo fueron extenuantes físicamente, sino también mentalmente. "Hubo momentos en los que ya no podía más, decía: 'No quiero más orgasmos, ¡no me toques!'", relató con franqueza. La acumulación de emociones la llevó a experimentar una especie de agotamiento emocional, algo poco común para una actriz con su trayectoria, pero que reflejó la complejidad de su rol.
A pesar de la intensidad de las escenas, Kidman destacó la importancia de la confianza en su compañero de reparto, el actor de 28 años que interpreta al joven pasante. Ambos actores lograron establecer un ambiente seguro, donde la comunicación fue fundamental. "Si algo no estaba funcionando o nos sentíamos incómodos, simplemente nos deteníamos", comentó el coprotagonista en un evento reciente. Esta dinámica permitió que ambos actores pudieran llevar adelante sus roles sin sentirse presionados por los tiempos de rodaje, lo que fue clave para mantener el bienestar emocional durante las escenas más difíciles.
La visión femenina detrás de la dirección
Uno de los aspectos más destacados por Kidman fue la dirección de Halina Reijn, una mujer con una vasta experiencia en teatro y cine. La actriz admitió que aceptar el papel solo fue posible gracias a la seguridad que le brindó trabajar bajo la dirección de una mujer. "No creo que hubiera podido hacer esto con un hombre", confesó la actriz en una conferencia de prensa en el Festival de Cine de Venecia, donde Babygirl tuvo su estreno mundial. Reijn fue fundamental para crear un ambiente de confianza, y según Kidman, la directora la protegió durante todo el proceso, asegurándose de que no se filmara nada con lo que no se sintiera cómoda.
El estreno de Babygirl en el Festival de Cine de Venecia no pasó desapercibido, la crítica aplaudió la actuación de Kidman, quien se llevó el premio a Mejor Actriz. Su interpretación, cargada de matices emocionales, fue destacada como uno de los puntos más fuertes de la película. Por otro lado, la visión única de Reijn como directora también fue elogiada, consolidándola como una de las cineastas más prometedoras del cine contemporáneo. La película ha logrado captar la atención no solo por sus escenas eróticas, sino por su profundidad temática y su abordaje innovador del poder y el deseo.
Al finalizar el rodaje, Kidman reflexionó sobre su experiencia en Babygirl, asegurando que fue una de las más desafiantes de su carrera. "Siempre estoy buscando nuevos territorios como actriz, y esta película me llevó a explorar lugares a los que nunca había llegado antes", comentó. La actriz también destacó lo liberador que fue poder trabajar en un ambiente seguro y de confianza, algo que considera esencial para abordar roles tan intensos.

