A pesar del superávit fiscal y el ajuste macroeconómico del gobierno de Javier Milei, la calificadora Morgan Stanley decidió mantener a la Argentina bajo la categoría de "mercado independiente" o aislado.
El economista Nicolás Aroma explica en Sin Verso que los grandes inversores internacionales valoran la baja del riesgo país y la recomposición de reservas, pero mantienen la cautela debido a la persistencia del cepo cambiario y las restricciones para la libre salida de capitales.
Esta decisión frena la llegada de grandes fondos de inversión, evidenciando que el mercado financiero global exige la normalización cambiaria antes de otorgar el estatus de mercado emergente.