El Mundial puso a Cabo Verde en el centro de atención. El próximo rival de la Selección Argentina no solo sorprende en lo futbolístico, sino también como un destino turístico alucinante. Aunque administrativamente pertenece a África, se ubica a 600 kilómetros de su costa en el océano Atlántico y se asemeja al Caribe.
El país no es una única porción de tierra, sino diez islas volcánicas habitadas por poco más de medio millón de personas, una población inferior a la de Mar del Plata. Además, goza de un clima de verano eterno con temperaturas que rondan los 30 grados todo el año.
El idioma oficial es el portugués, aunque en las calles reina el criollo caboverdiano. Sin dudas, el fútbol nos regaló una excusa perfecta para descubrir un verdadero paraíso de arena blanca.