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18 Junio de 2026 - 16:28
Hay productos que generan expectativa antes de comprarse y decepcionan cuando se usan. Y hay otros que generan cierto escepticismo inicial pero que terminan convirtiéndose en uno de los electrodomésticos más usados de la cocina. La freidora de aire cae claramente en la segunda categoría. Quienes la tienen rara vez vuelven atrás.
El crecimiento de la freidora de aire en el mercado argentino no es casualidad. Responde a una combinación de factores concretos: cocinan rápido, usan muy poco aceite, son fáciles de limpiar y el resultado en la mayoría de las preparaciones es notablemente mejor que el horno convencional para ese tipo de cocción. Para entender si vale la pena incorporarla, alcanza con entender cómo funciona y para qué sirve realmente.
Cómo funciona y por qué el resultado es diferente
La freidora de aire no fríe en el sentido tradicional de la palabra. No sumerge los alimentos en aceite sino que los cocina mediante circulación de aire caliente a alta velocidad. Ese flujo de aire rodea el alimento de forma uniforme y genera una superficie crocante similar a la fritura pero con una fracción del aceite que se usaría en una sartén o freidora convencional.
El resultado es una textura exterior crujiente con un interior jugoso que el horno convencional rara vez logra replicar en el mismo tiempo. Las papas, el pollo, las milanesas, los nuggets y las verduras asadas son algunos de los alimentos donde la diferencia es más evidente. Lo que en el horno tarda cuarenta minutos, en la freidora de aire puede estar listo en quince o veinte.
Esa reducción de tiempo no es menor. En la rutina cotidiana de una familia que cocina todos los días, ahorrar tiempo en cada preparación se acumula de forma significativa a lo largo de la semana.
Para qué sirve y para qué no
La freidora de aire es una herramienta muy versátil pero no es un reemplazo universal del horno. Tiene preparaciones donde brilla y otras donde no es la opción más adecuada.
Funciona excepcionalmente bien con alimentos que se benefician de una cocción rápida y con superficie crocante: papas fritas, pollo en piezas, pescado empanado, verduras asadas, tostadas, medialunas recalentadas y prácticamente cualquier producto congelado que normalmente iría al horno. También permite preparar postres simples como budines, muffins o chips de frutas con muy buenos resultados.
No es la mejor opción para preparaciones que requieren mucha humedad, como guisos o estofados, ni para masas que necesitan leudado lento. Tampoco es práctica para cantidades muy grandes de comida, ya que la mayoría de los modelos tiene una capacidad limitada que obliga a cocinar en tandas cuando se prepara para muchas personas.
Cómo elegir el tamaño correcto
La capacidad de la canasta es el primer criterio a evaluar y el que más impacto tiene en la utilidad del equipo para cada hogar. Los modelos más compactos, de dos a tres litros, son adecuados para una o dos personas. Los de cuatro a cinco litros cubren bien las necesidades de una familia de tres o cuatro integrantes. Para hogares más numerosos o para quienes cocinan en cantidades mayores, los modelos de seis litros o más son la opción más práctica.
Elegir un modelo demasiado pequeño para la cantidad de personas en el hogar obliga a cocinar en varias tandas, lo que anula buena parte de la ventaja de velocidad que ofrece el equipo. Vale la pena ir a una capacidad ligeramente mayor a la que parece necesaria en el momento de la compra.
Potencia y temperatura: los datos que definen el rendimiento
La potencia del equipo determina la velocidad de calentamiento y la consistencia de la cocción. Los modelos de menos de 1500 vatios pueden tardar más en alcanzar la temperatura deseada y tener resultados menos uniformes. Los de 1500 a 2000 vatios ofrecen un rendimiento más consistente y tiempos de cocción más cortos.
El rango de temperatura disponible también importa. Los modelos que alcanzan 200 grados o más permiten preparaciones más variadas y resultados más crocantes. La mayoría de los equipos actuales incluye un termostato regulable y un temporizador que facilita el control de la cocción sin necesidad de estar pendiente del equipo.
Una incorporación que se amortiza rápido
El ahorro en aceite, la reducción en el tiempo de cocción y la versatilidad de preparaciones hacen que una freidora de aire sea una incorporación que se justifica económicamente en poco tiempo. Coppel tiene disponibles modelos de distintas capacidades y potencias con opciones de financiación que permiten acceder al equipo sin un desembolso grande inicial. Para quienes cocinan seguido y valoran la practicidad en la cocina, es una de las compras que más se agradecen con el tiempo.
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