Por Ciudadano.News
6 Noviembre de 2024 - 20:01
Las plantas se mueven. Así de categórica y lacónica es la frase: se mueven. Claro, no lo hacen como los animales, que se movilizan de un sitio a otro para familiarizarse con el entorno, o cazar a sus presas. Las plantas tienen muchos más secretos de los que podemos imaginar, y en esta nota aparecen muchos de esos fenómenos vegetales.
Negar el movimiento que producen las plantas es quitarles una gran habilidad que poseen para reaccionar a la luz, al tacto, al calor o a las inclemencias del tiempo. Aparte de fabricar su propio alimento, con dióxido de carbono, agua y luz, tienen mecanismos que les permiten moverse, aunque sea sutilmente.
Hay plantas que se mueven lo suficientemente rápido como para que podamos apreciar la reacción. Un ejemplo es la mimosa, que pliega sus hojas cuando las tocamos, por lo que es común verlas en el interior de las casas.
Ese pliegue se produce gracias a que la planta reconduce rápidamente el flujo del agua, lo que resulta en el cierre de sus hojas. Si bien falta mucha investigación al respecto, todo apunta a que la mimosa desarrolló estos movimientos como un mecanismo de disuasión contra otros organismos que pudieran atacarla.

Otro ejemplo es la donaea muscipula, una planta carnívora cuyo movimiento le permite cazar activamente presas como insectos. Protagonista de numerosas comedias y películas de terror, esta planta reacciona cuando un objeto (generalmente un insecto pequeño) se posa sobre el interior de la flor, que por lo general está llena de un líquido dulce. Ante la presencia del individuo, la planta cierra sus "paletas", aprisionando a su presa.

Muchos de los movimientos de las plantas están relacionados con los tropismos, es decir, los movimientos vegetales que proceden del crecimiento del vegetal. La luz es también un motor de crecimiento, y aquí debemos observar la orientación de las hojas de nuestras plantas, para darnos cuenta de que no hacen otra cosa que buscar la máxima cantidad de energía solar. Esto es más visible en las plantas de interior, que poco a poco se inclinan hacia la ventana.
Las flores, el elemento reproductivo de las plantas, también son parte del movimiento. Muchas flores se mueven en función de la luz, como la dama de noche, que se abre cuando el sol desaparece. O en el otro extremo el girasol, que recorre el cielo siguiendo todos los días al astro rey.
Hay algo muy curioso, relacionado a los girasoles: el movimiento está controlado por un crecimiento desigual del tallo de la flor que permite este giro, hasta que al alcanzarse la madurez de la flor y detenerse el crecimiento, también se detiene la persecución al Sol.
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