El enfoque sobre el peso corporal cambió para siempre. La comunidad médica impulsa un nuevo paradigma: la obesidad ya no debe considerarse un rasgo estético o una condición ineludible, sino una enfermedad clínica compleja.
El primer gran cambio es dejar de guiarse estrictamente por el Índice de Masa Corporal (IMC). Este cálculo unificaba peso y altura sin evaluar la grasa acumulada que daña silenciosamente los órganos internos. Ahora, los expertos prefieren hablar de personas en "situación de obesidad".
Este giro busca eliminar la culpa histórica en los pacientes y habilitar tratamientos integrales, priorizando la salud por sobre la imagen.