DESTINOS EXÓTICOS

¿Dormir a 400 metros de altura o bajo el mar? Los 5 hoteles más extremos y bizarros del mundo.

Desde exclusivas suites sumergidas en el océano Índico hasta cápsulas de cristal colgando en los Andes peruanos. Descubrí los alojamientos más insólitos del planeta donde la habitación es la aventura.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

25 Abril de 2026 - 14:32

Para muchos viajeros, el alojamiento es solo un lugar para descansar después de un largo día de excursiones. Sin embargo, un reciente informe de Emilia Iglesias para Círculo Político revela que cada vez más turistas buscan que la habitación sea la verdadera atracción del viaje. Olvidate de los clásicos resorts con piscina; hoy la tendencia internacional apunta hacia experiencias extremas y alojamientos fuera de lo común que desafían por completo los límites del lujo, la arquitectura moderna y hasta el vértigo humano.

Destinos donde dormir es una aventura extrema

Uno de los casos más fascinantes es el hotel The Muraka en las Islas Maldivas. Esta exclusiva suite submarina ubicada a cinco metros bajo el océano ofrece vistas panorámicas de 180 grados, permitiendo a sus huéspedes dormir plácidamente rodeados de tiburones y mantarrayas. Por otro lado, quienes prefieren los climas polares pueden optar por el famoso Ice Hotel en Suecia, una inmensa estructura construida completamente con bloques de hielo natural que se derrite y reconstruye cada invierno, donde se duerme a temperaturas bajo cero.

Si las alturas son tu verdadera pasión, el Skylodge Adventure Suites en Perú redefine el concepto de adrenalina. Ubicado en el imponente Valle Sagrado de los Incas en Cusco, este asombroso alojamiento invita a descansar en cápsulas completamente transparentes suspendidas a 400 metros de altura en la montaña, a las que solo se llega escalando. Finalmente, la lista de rarezas incluye también opciones muy originales como los clásicos hoteles cápsula en Japón, ideales para presupuestos ajustados, o el Jumbo Stay en Estocolmo, donde los turistas pueden pasar la noche en la mismísima cabina de un avión Boeing 747 real sin tener que despegar.