El histórico triunfo de la selección desató una verdadera revolución en las calles de Asunción. Ante la magnitud de la hazaña, el gobierno decretó feriado nacional y el país entero entró en pausa para celebrar un hito que se hizo esperar más de una década.
El periodista paraguayo David Luna Pastore relató el nivel de éxtasis social: trayectos habituales de 20 minutos hacia el Panteón de los Héroes se transformaron en odiseas de más de una hora. Las calles no sufrieron un embotellamiento tradicional, sino que se convirtieron en un carnaval a cielo abierto.
La escena de una mujer de 104 años festejando en la mítica calle Palma resume el sentimiento de toda una nación. Tras 16 años sin jugar instancias decisivas, el pueblo paraguayo demuestra que la pasión futbolera es capaz de paralizar a todo un país, al punto de bromear con "no trabajar hasta Navidad" si continúan avanzando.