Por Ciudadano.News
27 Diciembre de 2023 - 07:10
El sueño de volar es costoso. Sin embargo, algunos tienen la creatividad de encontrar la forma de conseguirlo y, además, creando su propio vehículo. Para conocer una historia única, El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por Facebook y YouTube de Ciudadano.News) dialogó con Adrián Callejón, quien construyó su propio avión y recorre el país por los aires.
“Es una historia larga, pero resumiendo, con unos amigos fuimos a un festival de aviación en Lakeland, Estados Unidos, y volvimos con un acelere impresionante. Dijimos “no puede ser que no hagamos un avión” y con mi amigo Víctor Arias pusimos manos al asunto y empezamos a averiguar qué se podía hacer, que había en el mercado para comprar y empezar a trabajar”, recordó Callejón.
El amor a volar
“Soy un simple fanático, soy Licenciado en Informática y de la escuela secundaria Técnico en Electromecánica. Nada que ver con la aviación, es más, cuando empezamos a hacer el avión, recién estaba comenzando a ser piloto”, comentó.
“No es un carrito de rulemanes y cuando lo estás terminando, a partir del 90, 95% del proyecto te agarra eso. Esto no es un bote, y te empieza a agarrar esa cosa. Uno, durante la construcción, sabe que se va a tener que subir, entonces haces las cosas bien. Es un trabajo que se hace a mucha conciencia porque sabes que en el fondo está tu vida allá arriba”, explicó.
La construcción
“Dimos con el diseñador de este avión, que se llama Miguel. Él tiene un hangar en el aeroclub de General Rodríguez”, rememoró el piloto y luego narró: “Le compramos los planos. Desde ese momento (…) hasta que lo empezamos a construir pasaron 6 meses, que fue tiempo de macerar la idea en la cabeza, fue tiempo de entender los planos, de buscar los materiales”.
“Para la construcción, se necesitaba un lugar amplio para hacerla y cerrado, bajo techo, y ni Víctor ni yo teníamos ese lugar. Entonces dijimos “lo hacemos en el garaje de mi casa”. Se cerró el garaje y construimos una mesa. Lo fuimos haciendo por partes, empezamos con las alas. Las hicimos y después las colgamos del techo y queda el garaje libre para hacer el fuselaje. Ese fue el proceso”, explicó.
“Las alas llevaron como un año y medio. Éramos unos inútiles y nos costó todo”, recordó. “Terminadas las alas, arrancamos con el fuselaje, eso fueron como 2 años y pico. En total, el del proyecto fueron 4 años y medio, unas 2500 horas de trabajo repartidas”, remarcó, Callejón.
Los controles
“Cuando empezás la construcción, te pones en contacto con el ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil), se inicia un expediente y te asignan un inspector de la sección de aviones experimentales. La verdad es gente increíble, con mucho conocimiento de lo que hacen”, contó Callejón.
A lo largo del proceso, se realizan cuatro inspecciones. “La primera se llama inspección inicial, donde solicitas esa inspección antes de empezar el avión. El inspector va al domicilio donde vos lo declaras, analiza los materiales, ve los planos, ve cuánto entendiste, charla para determinar nuestras capacidades, aprueba el inicio de la construcción y arrancas."
"Cuando tenés el esqueleto armado, llamas para hacer la inspección intermedia. El inspector ve cómo pusiste el motor, revisa las soldaduras, los tornillos, los remaches. Está en todos los detalles. Una vez que da el ok, pasas a lo que es el revestimiento del avión. En este caso está hecho con tela. Entonces, haces todo el revestimiento, lo terminás y lo llevás al aeroclub”, explicó.
“Cuando está ahí, se pide la inspección final, fase I, en donde el inspector revisa de nuevo todo y, si cree que está en condiciones, te da la habilitación para hacer los vuelos de prueba. Ese es un certificado de aeronavegabilidad con una validez de 1 año, en el cual te exigen que hagas 40 horas de vuelo de prueba en un radio de 40 kilómetros".
"Cuando terminas esas 40 horas pedís la última inspección, vuelve a venir el inspector, revisa todo de nuevo, chequea que hayas cumplido las 40 horas y ahí te hace la aprobación final y queda liberado para volar como un avión normal”, concluyó.
“Lo máximo que lo he volado fue cerca de 9 mil pies. El modelo se llama Fácil M1/3, pero había que ponerle un nombre, entonces pensando un nombre y como todos mis amigos me llama Sucho, por Adriansucho le quedó”, finalizó el constructor.
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