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VAMOS A SORTEO

Apellido materno automático: el cambio legal que desafía la tradición en las familias argentinas

La reforma del Código Civil y Comercial transformó la identidad de las familias argentinas. Hoy, el apellido materno puede ir primero, pero si no hay acuerdo, la ley apela al azar.

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Por Ciudadano.News

13 Abril de 2026 - 15:36

La tradición de que el apellido paterno sea el primero en la identidad de los hijos está perdiendo su carácter obligatorio en Argentina. Desde la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial en 2015, las familias cuentan con una libertad sin precedentes para decidir cómo se llamarán sus descendientes, permitiendo incluso que el apellido materno ocupe el primer lugar por decisión mutua y voluntaria.

El "sorteo": ¿Cómo se resuelve el conflicto?

A pesar de esta apertura legal, el conflicto suele aparecer cuando no existe un consenso absoluto entre los progenitores al momento de la inscripción. En estos casos, la normativa argentina establece una solución tan curiosa como pragmática: el sorteo en el Registro Civil. Según explicó el abogado Emiliano Herrera, cada oficina tiene su propio mecanismo —desde un bolillero hasta métodos manuales— para determinar qué apellido figurará primero en la partida de nacimiento del menor.

Es fundamental destacar que, una vez establecido el orden para el primer hijo, este debe mantenerse para todos los hermanos de la misma pareja, bajo el principio de coherencia registral. Por otro lado, la ley también contempla situaciones de filiación tardía. Si un padre reconoce a un hijo años después, la decisión del orden de los apellidos suele recaer sobre un juez, quien prioriza el "interés superior del niño" y su identidad ya consolidada en el entorno social y escolar para evitar daños psicológicos.

Aunque el marco legal permite un avance hacia la equidad de género, la tradición social sigue pesando fuerte y muchos ciudadanos optan por el esquema clásico por simple costumbre. Sin embargo, para quienes buscan una reparación identitaria, la justicia ofrece vías simplificadas, especialmente en casos de identidad de género o supresión por causas graves, permitiendo cambios sin necesidad de un proceso judicial complejo.