La vitivinicultura mendocina enfrenta una de sus crisis más severas en los últimos 30 años. En Círculo Político, el periodista Daniel Gallardo explica que mientras las grandes bodegas exportadoras resisten, los pequeños y medianos productores sufren una caída histórica en el consumo interno y una merma productiva cercana al 16%.
El drama se traslada al campo: ante precios inaceptables, muchos viñateros han decidido que "la uva se quede en la planta", una imagen sin precedentes en la región. El cierre de establecimientos familiares no parece ser transitorio, marcando un quiebre en la cadena de valor que sostiene a cientos de familias trabajadoras.